La democracia en los nuevos espacios de lo político

Ángel Rodríguez Soler, universidad de la habana, cuba, global education magazineÁngel Rodríguez Soler

Graduación 2007 y Maestría 2011 Historia Contemporánea y Relaciones Internacionales por la Universidad de La Habana. Profesor en la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI). Investigador en Centro de Investigación de Política Internacional.

E-mail: angelrsoler@gmail.com

Resumen: Actualmente uno de los debates fundamentales en torno a la promoción del acceso abierto como parte del derecho al conocimiento gira en torno al creciente rol de las Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones (TIC) en la vida cotidiana. En la escena política los medios han devenido instrumentos esenciales que permiten a los individuos el acceso a lo político. De ahí que, uno de los mayores desafíos para la construcción del sujeto latinoamericano de nuevo tipo está condicionada por estas nuevas formas de participación ciudadana, la apropiación o reapropiación de ellas cuyo potencial, tanto para la reproducción de los mecanismos de dominación como para la movilización social anti-sistémica, sobre todo la democracia digital, es incalculable.

Palabras clave: Redes Sociales, Democracia, Mass Media, Política.

Democracy in the New Politic Spaces

Abstract: Currently one of the fundamental debates about promoting open access as part of the right to knowledge revolves around the increasing role of Information Technology and Communications (ICT) in everyday life. On the political scene the media have become essential tools that allow individuals access to the political. Hence, one of the biggest challenges for the construction of Latin American subject of a new type is conditioned by these new forms of citizen participation, appropriation or reappropriation of them whose potential, both for playing domination as mechanisms for mobilizing systemic anti-social, especially digital democracy, is incalculable.

Keywords: Social Media, Democracy, Mass Media, Politics

1.1El espíritu posmoderno entre nosotros

Las mutaciones y transformaciones de hoy, traducidas en reiterados períodos de crisis del “progreso”, “estado de bienestar”, etc., corporizadas en la “racionalización” capitalista y sus exigencias tecnológicas, han puesto en jaque la legitimidad de las democracias tradicionales. Ese estado de “deslegitimación” o erosión del principio de credibilidad de lo macrosocial se expande desde las formaciones discursivas hasta las prácticas culturales.

La sociedad contemporánea está funcionando con nuevos mecanismos que la dotan de una complejidad tal que provoca el reordenamiento de los patrones tradicionales y la cultura.

Las Nuevas Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones (TIC) constituyen un elemento esencial del sistema representativo, proceso central de las democracias contemporáneas. Los medios son los instrumentos principales que permiten a los individuos tener acceso a la esfera de lo político a través dela representación de la política que éstos ofrecen. Asimismo permiten llevar la política a la escena y entrar así en contacto con los individuos. La democracia representativa como modelo político necesita participar de la escena mediática para poder ejercerse. Sin este nuevo espacio, la política o lo político, tal como está estructurado hoy en día, ni siquiera existe, por tanto, no puede funcionar.

A través de las prácticas del debate que se están dando en las redes, está aproximándose a la construcción del discurso y con él del consenso a partir de los nuevos espacios de la cotidianidad que significan las redes. De manera que las nuevas formas de participación ciudadana, la apropiación o reapropiación de ellas, están condicionando la construcción de una nueva sensibilidad y un nuevo cuerpo colectivo. Se trata de la existencia de un mundo virtual, con sus propios códigos culturales, aunque aún falta formación, educación, modelos didácticos para la buena práctica de la Internet.

Teóricos como Jean Baudrillard han debatido sobre los orígenes del actual fenómeno: “Nuestras sociedades están dominadas por este proceso de masa, no sólo en sentido sociológico y demográfico, sino también en el sentido de “masa crítica”, de superación y un punto de no retorno. En esto consiste su acontecimiento más considerable: el nacimiento, al filo mismo de su movimiento, de su proceso revolucionario (todas las sociedades son revolucionarias desde la perspectiva de los siglos pasados), de una fuerza de inercia equivalente, de una indiferencia inmensa, y del poder silencioso de esta indiferencia.

Esta materia inerte de lo social no resulta de la falta de intercambios, de información o de comunicación, sino que resulta por el contrario de la proliferación y de la saturación de los intercambios. (…) Cualquier trascendencia social, histórica, temporal, es absorbida por esta masa en su inmanencia silenciosa. En estos momentos, los acontecimientos políticos ya no poseen suficiente energía autónoma para conmovernos y por lo tanto se desarrollan como en una película muda de la que colectivamente somos irresponsables”.

En palabras de Dominique Wolton, “no hay democracia masiva sin consideración de la opinión pública, y ésta es inseparable de un proceso comunicacional, tanto en su constitución como en su expresión.”

De manera que con el espíritu posmoderno, surgió una suerte de nuevo escenario comunicacional trascendente en el tiempo y en el espacio, a partir del cual se reorganizara toda la arquitectura sociopolítica y mediante el cual la sociedad civil en un proceso de reordenamiento participara de lo político, al menos aparentemente y pasivamente.

Debe tenerse en cuenta que si bien por una parte, el espíritu posmoderno nace en el seno del capitalismo triunfante, no es su propósito “alcanzar nuevamente un estatuto de universalidad o una “verdad” totalizadora, sino el mantenerse (inquietante y perversamente) en ese borde limítrofe de la sospecha y el acecho, en ese umbral perenne del cuestionamiento de todo precepto o valor moderno”. De lo que se trata entonces es de un estado emotivo o afectivo de la cultura que hace trisar todo dogma o canon impuesto por la modernidad.

El sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman acuñó el término “modernidad líquida” para referirse al tiempo actual, caracterizado por grandes transformaciones sociales, sin certezas, con miedos y angustias existenciales. Estudioso de la posmodernidad, Bauman explora aquellos atributos de las sociedades contemporáneas que se han mantenido en el tiempo, destacando el acentuado individualismo en nuestras relaciones tornándolas precarias y volátiles.

La modernidad líquida, sostiene Bauman, es una figura del cambio dado que los sólidos conservan su forma y persisten en el tiempo, es decir, “duran”; mientras que los líquidos son informes y se transforman constantemente, es decir, “fluyen”.

La pertenencia a “ningún sitio”, la ausencia de raíces y de anclajes sumerge a nuestras sociedades en el desasosiego y el miedo. Los temores son muchos y variados, reales e imaginarios: violencia, desempleo, hambre, terremotos o epidemias. Lo “líquido” de la modernidad se refiere al fin de una etapa de “incrustación” de los individuos en estructuras sólidas, como el régimen de producción industrial o las instituciones democráticas.

Por su parte, la política, obligada a ofrecer respuestas a estos escenarios, se mueve desorientada entre las masas de electores que expresan una fluctuante geografía del consenso. Para darle sentido a estas profundas transformaciones, en distintas partes del planeta surgen nuevas e imaginativas formas de participación ciudadana para hacer congruentes estos cambios sociales con las instituciones democráticas.
¿Cómo otorgar a los ciudadanos más poder y participación del que poseen realmente en la actualidad? Esta pregunta reclama una redefinición del escenario de lo político y sus objetivos hoy. Se trata de un escenario que se ha ido construyendo poco a poco, que trasciende a las obsoletas instituciones heredadas de la modernidad, más o menos democráticas: Los medios.

1.2 El nuevo debate sobre la democracia: Democracia líquida

Los medios constituyen un elemento esencial del sistema representativo, proceso central de las democracias contemporáneas. Son los instrumentos principales que permiten a los individuos tener acceso a la esfera de lo político a través dela representación de la política que éstos ofrecen. Asimismo permiten llevar la política a la escena y entrar así en contacto con los individuos. La democracia representativa como modelo político necesita participar de la escena mediática para poder ejercerse. Sin este nuevo espacio, la política o lo político, tal como está estructurado hoy en día, ni siquiera existe, por tanto, no puede funcionar.

A través de las prácticas del debate que se están dando en las redes, está aproximándose a la construcción del discurso y con él del consenso a partir de los nuevos espacios de la cotidianidad que significan las redes. De manera que las nuevas formas de participación ciudadana, la apropiación o reapropiación de ellas, están condicionando la construcción de una nueva sensibilidad y un nuevo cuerpo colectivo. Los medios hacen posible una participación política virtual.

En este contexto, las redes sociales han revolucionado la política y el concepto de identidad a escala global, al tiempo que han traído consigo importantes retos para las sociedades. La globalidad y temporalidad de su despliegue las convierten en un instrumento cuyo potencial, tanto para la reproducción de los mecanismos de dominación como para la movilización social anti-sistémica, es incalculable e imprescindible. Es precisamente esta ambivalencia su principal limitación y oportunidad a la vez.

No se trata solo de la cooperación en las redes informáticas, sino de un conjunto de formas de vida, relaciones sociales, lenguajes, información, códigos, tendencias culturales, saberes, circuitos formativos más o menos formales, servicios, prestaciones, etc.; que están conformando los nuevos espacios de la cotidianidad desde el ciberespacio.

Sin dudas, en este orden de cosas los jóvenes tienen un papel fundamental, ya que se trata de esa generación que ha nacido en la era de internet, de las redes sociales. Esta perspectiva se combina con aquella que para el caso de los jóvenes habla de una generación marcada por la apatía, el sin sentido y la carencia de utopías. Sin embargo, en sus manos está el dominio y de hecho el desarrollo de los nuevos espacios de lo político que se están desplegando en el ciberespacio, esa segunda realidad que trasciende a la realidad física de la cual son los jóvenes el sujeto fundamental.

Si los movimientos estudiantiles fueron durante décadas, la expresión privilegiada de la participación juvenil, con demandas sobre las condiciones de la educación y de la democratización de los órganos de gobierno; girando posteriormente a la participación barrial en organizaciones urbano-populares, en consejos juveniles y en una variedad de colectivos que demandaban espacios culturales; hoy desde las redes, sin una conciencia de clase o de participación política, miles de usuarios activos en las redes están coexistiendo y construyendo el escenario político.

La toma de las calles ha sido sustituida por la toma de las redes, y son los más jóvenes los protagonistas de los nuevos espacios de lo político aunque no tengan conciencia de ellos, lo cual es parte del juego de quienes organizan el poder.

Las grandes organizaciones juveniles en que el individuo quedaba prácticamente anulado en pro de lo colectivo masificado han dejado de ser de interés para las nuevas generaciones. Desde luego las federaciones estudiantiles, los consejos populares y las agrupaciones para-partidarias siguen existiendo gracias a sus aparatos burocráticos en mayor o menor medida, pero no gozan de la popularidad, masividad, entusiasmo y poder de convocatoria necesario.

Es evidente que los jóvenes no se sienten fuertemente atraídos por estas estructuras verticales. No les interesa ser un militante o afiliado más que pierde su individualidad en la masa. Por ello, la participación juvenil se expresa hoy día en pequeños colectivos y grupos y, muy claramente en acciones diversas en las que se participa de manera individual y efímera.

Las viejas discusiones sobre la representatividad vertical, propia del modelo piramidal de organización son sustituidas por otras preocupaciones propias de las redes horizontales. Las redes que los jóvenes crean buscan fungir como facilitadoras y no como centralizadoras, por lo que definen su identidad como espacios democráticos de vinculación; en cuanto a su autonomía les interesa no ser hegemonizadas por grupos particulares, por lo que rechazan los comités ejecutivos, direcciones, etc., y en su lugar crean pequeñas coordinaciones que se relevan y que no pueden asumir la representación de todos.

En ese sentido, el ciberactivismo ha devenido en una práctica muy oportuna si se tienen en cuenta que estos jóvenes son nativos tecnológicos. Se trata de la utilización de un conjunto de técnicas y tecnologías de la comunicación como teléfonos móviles, blogs, correo electrónico o redes sociales organizando, movilizando y sirviendo de inspiración a comunidades online cuyo objetivo es poner en marcha procesos de acción y toma de posición social.

En este contexto se inserta las nuevas polémicas en torno a la democracia real y mediática, poniendo en duda la democracia representativa burguesa. Es imposible concebir la política hoy solo en el espacio físico y olvidar la creciente importancia que está adquiriendo el espacio virtual, y con él las nuevas alternativas de participación.

Es importante destacar que existe una variedad de medios convencionales digitales, que están estrechamente vinculados con los sectores de poder, por lo que la comunicación generada se constituye bajo los presupuestos de dicho sistema de dominación, lo cual provoca un monopolio de la información que permite un uso arbitrario de los medios dando lugar a la manipulación de los mensajes, de acuerdo con intereses sectoriales.

Esta comunicación política generada por los canales anteriormente reseñados es susceptible de incidir en el sistema de creencias, normas y valores de la opinión pública llegando a reproducir o generar formas políticas aceptadas dentro de una sociedad determinada, en especial a la juventud de las periferias del sistema capitalista. Para ello se constatan un número de ideologías y modelos subyacentes tras los medios de prensa digitales, que ofrecen temáticas y estrategias de lenguaje para legitimar una pauta ideológica determinada.

Sin embargo, si bien esta concepción mediática, articulada a partir de las propias coordenadas en las que se inserta el debate acerca de la democracia (representativa, participativa o radical); si reconocemos el papel fundamental que el espacio de lo mediático juega en la fábrica del individuo y de las sociedades contemporáneas, ¿es posible reapropiarse de este espacio y sus significados?

Una alternativa que cada vez resulta más plausible a la democracia directa y la democracia representativa, sobre todo a raíz de la excepcional habilidad de Internet a la hora de conectar a la gente en redes, es la democracia líquida o democracia delegativa revocable. Se trata de una forma de democracia directa que incluye la posibilidad de delegación de voto revocable de forma instantánea, de ahí su liquidez.

A través del voto por internet se puede opinar, realizar propuestas y manifestar decisiones. Es el “ciudadano total” que expresa sus necesidades e intereses a los políticos en tiempo real, a través de las redes sociales o de medios electrónicos y digitales, integrando una representación virtual de carácter permanente. No es necesario sustituir a los representantes políticos tradicionales, ni esperar el final de las legislaturas, dado que el voto delegado puede expresarse en cualquier momento y lugar.

En algunos países como Alemania, Italia, Austria, Suiza y Brasil se desarrollan distintas formas de democracia líquida, a través de sistemas online como el  denominado “LiquidFeedback”, que es un programa de código abierto para la formación de opiniones y para la toma de decisiones, que permite una interacción positiva entre democracia directa y democracia representativa. Este sistema permite tomar decisiones sin dejar de reflejar la voluntad de los usuarios de los servicios públicos.

El LiquidFeedback, que funciona desde 2010, es un sistema para discutir y votar propuestas, y está dirigido a los partidos, asociaciones y grupos de ciudadanos, ámbitos en donde la enorme cantidad de integrantes dificulta conocer su opinión directamente.


Es una democracia interactiva que devuelve el poder de decisión a los ciudadanos en su calidad de usuarios de los servicios públicos. Los usuarios pueden enviar propuestas para que sean votadas por los demás. El emisor de la propuesta la clasifica en un área temática adecuada o puede crear una nueva. También se pueden formular propuestas alternativas a las ya existentes.

La novedad más importante es que se trata de una participación continua y un interés por la política que hoy son completamente desconocidos por una gran parte de la población, evidenciado por los altos porcientos de abstencionismo, a la vez que demuestra que existen fórmulas para evitar esa apatía actual del ciudadano con el actual sistema de partidos políticos y lograr que la ciudadanía participe en los asuntos de Estado, que se supone que es el principal anhelo de los propios partidos.

El antecedente teórico de la democracia líquida fue el autor de Alicia en el País de las Maravillas: Charles Lutwidge Dodgson más conocido por su pseudónimo literario Lewis Carroll. Sus conclusiones al respecto las hizo públicas en 1884, en un breve panfleto llamado “Los principios de la representación parlamentaria”.

El ensayo, en realidad es un tratado de teoría de juegos, con sus tablas y fórmulas matemáticas. En ese ensayo ya se abordaba el voto como una especie de moneda: podías “gastar” tu voto en un candidato, que entonces podría, a su vez, gastar el voto que había recibido de ti en otro candidato.

Más de un siglo después, gracias a la tecnología en telecomunicaciones, que permiten estar conectados unos con otros, y de forma rápida y barata transferir votos, o “monedas”, firmar cosas en Change.org y también llevar las ideas germinales de Carroll a unos niveles que hace solo una década hubieran resultado, cuando menos, utópicos.

Esta iniciativa pretende cambiar el sistema sin quebrar la legalidad; no se trata de una propuesta antisistema, sería un sistema nuevo y, desde luego, supondría un toque de atención a la clase política, en la medida de que se trata de la repolitización de la sociedad, mediantes formas no convencionales.

Relacionada con la Democracia líquida, pueden encontrarse otros conceptos como democracia de código abierto, democracia en red, sin embargo, todos tienen como denominador común el hecho de ser nuevas prácticas muy insipientes que refieren a una forma de participación en lo político donde las TIC es el elemento central.

El emergente cambio de escenario de participación de lo político, necesariamente remite a otro concepto: “Estado red” del pensador Manuel Castells. Este nuevo Estado, según Castells, tiene una “soberanía de geometría variable” y nace como “respuesta de los sistemas políticos a los retos de la globalización”. Es una forma superior y más flexible de Estado. El lado bueno de esta teoría sería “el paso del poder nacional al local”, la relajación del vertical Estado nación.

Sin embargo, el lado negativo es: estructuras supranacionales, políticas y económicas borrando las democracias representativas de los Estados Nación. La hoja de ruta de la Troika para Grecia o España es la encarnación del lado distópico. Por eso, la remezcla del Estado red de Castells es más necesaria que nunca. Un Estado red, sí, pero que conecte lo hiperlocal, que garantice la topología de red distribuida y capilar, que facilite la participación. Un Estado red que propicie el empoderamiento ciudadano y la co-creación de iniciativas. Un Estado red que debilite la influencia de las super estructuras financieras y políticas.

1.3 Breve acercamiento a algunas experiencias concretas

La crisis global no ha hecho más que confirmar algunas de las intuiciones o diagnósticos sobre la caduca democracia representativa y sus obsoletas instituciones en pleno tiempo de crisis sistémica del capitalismo. Algunas experiencias concretas, algunas un tanto instantáneas, coyunturales, otras más elaboradas, han ido dibujando el camino hacia la búsqueda de nuevas formas de participación que han apuntado hacia la democracia líquida.

Islandia es, según algunos analistas, el prototipo de Estado Red más mencionado. Tras el colapso financiero, Islandia creó un Consejo Constitucional formado por 25 ciudadanos elegidos al azar para redactar la constitución. El camino islandés ha utilizado plataformas wiki y un diálogo constante en Facebook o Twitter. Todo el proceso tuvo streamings. Toda la información, disponible siempre en tiempo real. La wikicracia participativa islandesa es un prototipo innovador, sin duda. Sin embargo, su mecanismo de participación, además de no ser perfecto, puede ser válido para un país de 319.000 habitantes como Islandia, pero no para otro mayor.

Por otra parte, debe mencionarse el caso del avance del Partido Pirata como fuerza política dentro Alemania, lo cual se debe a gran medida a la utilización que brinda el software Liquid Feedback: un software libre para la formación de opinión política y toma de decisiones, que borra los límites entre la democracia representativa y directa. Para las elecciones al Parlamento Europeo del 2009, recibió 229.117 votos lo que representa un 0,9 %, sin alcanzar así el 5 % requerido para obtener un escaño. En septiembre de 2009, el partido consiguió el 2,0% de los votos en las elecciones federales de 2009 de Alemania. Con este porcentaje el partido no obtuvo ningún escaño en el Bundestag; no obstante, fue el mejor resultado entre los partidos que no alcanzaron el mínimo requerido del 5%, debido a la fragmentación que propicia el sistema de representación proporcional en las elecciones. En las elecciones de Berlín, realizadas en septiembre de 2011, los piratas consiguieron entrar por primera vez en un parlamento estatal al obtener un 8,9% de los votos en elecciones legislativas de la ciudad-estado. De esta forma, sustituye al FDP, que ha quedado fuera de la cámara al no llegar siquiera al 5 por ciento mínimo.

Los partidos piratas apoyan la defensa de los derechos civiles y sociales, democracia directa con el modelo de democracia liquida y participación ciudadana, reformas al copyright y leyes de patentes, el libre acceso a la cultura, los bienes de uso común, la neutralidad en la red y la protección y fomento de Internet, con un acceso igualitario a la misma, incluido el ámbito rural, privacidad, libertad de información, educación gratuita y sanidad universal. Actualmente encontramos en el 2013, una red de 60 partidos piratas en el mundo. Aquellos que tienen mayor participación en el gobierno en elecciones nacionales, son en Alemania con el 2,1% de los votos, República Checa con el 9.1%, Suecia con 7,13%, Islandia 5,1%, Ucrania 9,0%.

Michel Bauwens, de la P2P Foundation, en su artículo Towards the Partner State Model of Commons Governance, hace un pequeño repaso a algunos nuevos prototipos de democracia. El texto cita el caso de la ciudad francesa de Brest, que ha creado el proyecto Wiki-Brest para dinamizar el territorio y la participación ciudadana. Las inercias digitales refuerzan la cohesión territorial y son los propios ciudadanos, y no el sector privado, quienes cocinan las recetas junto a sus gobernantes. El procomún – lo colectivo, el bien común – es el faro del modelo.

Otro ejemplo importante es el Gabinete Digital del Gobierno de Rio Grande do Sul, en Brasil, el que esté apostando más por la democracia en red. Tanto, que su eslogan es “Democracia en red”. No es casualidad que haya nacido en Porto Alegre, donde surgió el Foro Social Mundial y el modelo de presupuestos participativos. En todos estos casos, el Estado se reinventa en lo que Michel Bauwens denomina partner State, algo así como el Estado compañero o Estado socio. Un Estado muy diferente del soñado por los neoliberales. Un Estado que mantiene el estado del bienestar y juega un papel vital “en la creación de valor por parte de la sociedad civil”.

El movimiento 15M es un movimiento líquido, su conjunto de procesos y metodologías, también está siendo citado como prototipo de democracia en red por muchos pensadores. Asambleas registradas en tiempo real, documentos abiertos (normalmente en TitanPad o PiratePad), trabajo colaborativo y en red, conexiones transversales entre diferentes asambleas, grupos y nodos… Su Asamblea Virtual está investigando sobre nuevos rumbos tecnopolíticos de participación. La iniciativa Demo4Punto0 encontró un método de votación parlamentaria híbrida, para equilibrar los votos de los diputados con participación ciudadana. Las asambleas de barrio, como afirma el investigador Adolfo Estalella, convierten la ciudad en un archivo, en un hardware, en un método. Sin embargo, esto no basta para gobernar en una sociedad compleja, donde estos movimientos tienden a la institucionalización perdiendo su esencia de cambio.

Así también en el caso de la Primavera árabe, donde sin dudas internet y las redes sociales junto a la telefonía móvil fueron cruciales para el desarrollo de las revoluciones en Túnez, Egipto y demás países. En ese sentido fue significativa la propagación de las imágenes de las protestas locales contra el régimen de Ben Ali en Facebook y Youtube. Cientos de jóvenes entonces se coordinaron entre sí mediante las redes sociales en el ascenso de las movilizaciones locales, y a partir de los videos de Youtube se divulgaron las primeras protestas en Siria y Egipto.

El papel de Internet y la telefonía móvil fue paralelo a la importancia de un medio de comunicación de masas tradicional como la televisión Al Jazeera. En realidad se retroalimentaron en palabras de Manuel Castells: “Un nuevo sistema de comunicación de masas construido como mezcla interactiva multimodal entre televisión, internet, radio y plataforma de comunicación móvil.”

Pero Internet y Al Jazeera no han creado las revoluciones árabes, estas no se gestaron en Internet como el 15M en España, sino que aceleraron, precipitaron, facilitaron y propagaron las movilizaciones en un contexto de censura y falta de libertad, asi como contribuyeron a definir la propia configuración y formas de protesta, favorecieron una dinámica de funcionamiento horizontal en red y con formas organizativas flexibles que se adaptan a la propia lógica de las redes sociales y la comunicación electrónica además de ser espacios politizados y de formación de identidades movilizadoras.

La guerra mediática es otra cara de la democracia líquida. El caso de Venezuela se presenta a través de la construcción mediática de hombres símbolos de la derecha construidos para hacer el cambio donde estimulan las contradicciones públicas, desmiente la conferencia de paz, hablan de un discurso débil del mandatario y todo esto está orquestado desde los grupos de poder norteamericanos en su política de small power para implementar el golpe de estado blando.

Ejemplo de estos hombres símbolos en la red es el caso de Lorent Saleh, una joven que estudió comercio exterior. Es una de las cabezas visibles de la coalición que busca derrocar al presidente Nicolás Maduro. Preside la organización Operación Libertad, que ubica al castro-comunismo cubano como el enemigo principal de Venezuela.

Lorent comenzó su faena contra la revolución bolivariana en 2007. Ha abandonado las aulas, se presenta aún como líder estudiantil, otro caso Vanessa Eisig de 22 años, estudia comunicación en la Universidad Andrés Bello, ha participado en protestas contra la Revolución, siente que hace historia, es militante de Juventud Activa Venezuela Unida (JAVU).

El líder de todos estos grupos es el filósofo Gene Sharp, que reivindica la acción no violenta para derrocar gobiernos. Sharpe fundó el Instituto Albert Einstein, promotor de las llamadas revoluciones de colores en países que no son afines a los intereses de la OTAN y Washington.

La relación entre JAVU, Otpor y Canvas es muy estrecha, una militante del grupo de extrema derecha Marialvic Olivares expresó “las organizaciones internacionales que nos están apoyando en este momento siempre han estado de la mano con nosotros, no solamente en cuestiones de protesta, sino en cuestiones de formación, y nosotros con ellos siempre hemos estado de la mano. No nos da vergüenza, no nos da miedo decirlo.” De este modo los vínculos entre los jóvenes dirigentes estudiantiles venezolanos y los think tanks y agencias de cooperación de derecha van mucho más allá de la alianza con Otpor/Canvas.

Otra fuerza en la red que ha desempeñado un papel relevante en el intento por deponer a Maduro es el Movimiento Social Universitario 13 de Marzo, organización estudiantil que actúa en la Universidad de los Andes, su dirigente más conocido es Nixon Moreno.

Entre sus principales acciones desde la red está promover la imagen de desestabilización política en el país, reciben financiamiento internacional, militan en las filas de la ultraderecha y son xenófobos. Están vinculados con organizaciones nazis y conservadoras en varios países. Simpatizan con políticos de la derecha radical como Leopoldo López, María Corina Marchado y Antonio Ledezma.

A pesar de recibir todos estos apoyos, entre los jóvenes latinoamericanos no despiertan simpatía ni solidaridad. Por el contrario, suscitan desconfianza y repudio. Su causa nada tiene que ver con el ideario del movimiento estudiantil-popular mexicano de 1968 y del Mayo francés.

La existencia de los nuevos escenarios de lo político es un hecho. El papel central de las TIC en los nuevos tiempos ha condicionado un cambio en las estructuras tradicionales de participación, redefiniendo la democracia, desde un marco crítico en consonancia con el surgimiento de concepciones más flexibles o “líquidas”.

La participación de lo político a partir de la hibridación de dos escenarios: el físico y el ciberespacio, concretándose el acto de la participación en este último, es una de las tendencias más generalizadas de manera informar en los últimos tiempos, sin embargo, se ha impuesto dotando a los ciudadanos de un nuevo poder virtual en la toma de decisiones, que poco a poco se ha ido sistematizando a través de hechos aislados, a la vez que ha ido cediendo espacio a manifestaciones contrahegemónicas.

Sin dudas, el uso de las TIC constituye un elemento esencial en la repolitización de la sociedad, o el fomento de una nueva cultura política. No obstante, continúan siendo limitaciones determinantes, por una parte, las grandes transnacionales de la información que dominan los medios y por ende construyen los contextos en el ciberespacio, conformando estados de opinión. Por otra parte, el debate sobre el acceso a las TIC en todos los rincones del planeta, es todavía un obstáculo insalvable. Ambas disyuntivas no son las únicas, pero son esenciales para cuestionar la liquidez real de esta democracia en red.

Bibliografía

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Notas

1-Baudrillard Jean. La ilusión del fin o la huelga de los acontecimientos, Anagrama, 3a edición, Barcelona, 1997

2-Wolton Dominique. “Los medios, eslabón débil de la comunicación política”, en Ferry J., D. Wolton, et.al. El nuevo espacio público, Gedisa Editorial, Col. El Mamífero Parlante, Serie Mayor, Barcelona, segunda reimpresión, 1998.

3-Ravelo, Paul: La posmodernidad en la intelectualidad cubana de los noventa, en http://www.javeriana.edu.co/pensar/Rev31.html

4-Zygmunt Bauman nació en Poznan, Polonia, en 1925. Participó en la Segunda Guerra Mundial con el ejército polaco, fue miembro del Partido Comunista hasta la represión antisemita de 1968; por este hecho se vio obligado abandonar su puesto como profesor de filosofía y sociología en la Universidad de Varsovia. Profesor emérito en la Universidad de Leeds, es autor de libros fundamentales de la sociología contemporánea entre los cuales se destacan Modernidad y holocausto o Modernidad líquida. Ha sido galardonado con el Premio Amalfi de Sociología y Ciencias Sociales (1992) y el Theodor W. Adorno (1998), recientemente en 2010 el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

5-Ver con más información la tesis de la obtención del grado de máster en Historia Contemporánea y relaciones internaciones, con el titulada “La derechización de la sociedad alemana desde la reunificación hasta las elecciones de 2009”, mayo 2011

6-En Egipto el 40% de los mayores de 16 años están conectados a Internet (en el hogar, cibercafés o centros de estudios), cifra que alcanza el 60% entre los jóvenes urbanos, y el 80% de los cuales tienen móvil. En Túnez el 3,6 de sus 10.3 millones de habitantes usan internet, hay 1.4 millones de cuentas de facebook y existen 8,5m millones de móviles en uso

7-Manuel Castells “La wikirevolución del jazmin”. La Vanguardia. 29 de enero del 2011.

8- Organización que exige la deposición del usurpador Nicolás Maduro y de todo su gabinete. La organización tiene como emblema un puño derecho de color blanco, que “es signo de resistencia y de burla al socialismo”. Ha desempeñado un papel relevante en los actuales disturbios que se viven en Venezuela. Fundada en 2007, la organización se define como una plataforma juvenil de resistencia, que busca derribar los pilares que sostienen al gobierno constitución. La misma está inspirada en un movimiento estudiantil en Serbia denominado Otpor para derrocar del gobierno al presidente Slobodan Milósevic en 2000, que recibió financiamiento de agencias gubernamentales norteamericanas.

This article was published on 21stSeptember International Day of Peace, in Global Education Magazine.

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