Metamorfosis radical educativa para una situación humana radical


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La crisis económica que estalló hacia el 2008 ha arrastrado a millones de personas en el mundo hacia una situación de precariedad  y miseria laboral que los ha empujado a atravesar la línea de la pobreza, condicionando con ello el futuro de sus hijos, y sumándose a la ingente cantidad de personas que se encontraban  en situación de pobreza antes de que estallase la crisis. Pero esto no es algo nuevo, durante toda nuestra historia como humanidad hemos permitido que exista una gran parte de la población mundial viviendo bajo ese umbral que hace que millones de personas carezcan de agua potable, alimentos básicos o una sanidad mínima que evite muertes por falta de atención primaria. La violencia no solo se encuentra en las agresiones físicas, el arrancar la dignidad a seres humanos que carecen de los elementos más básicos para la subsistencia, eso, también es violencia. Cerca de 800 millones de personas carecen de agua potable y más de 850 millones personas se encuentran subnutridas en el mundo, según las estadísticas de las Naciones Unidas¹ y la FAO². Una situación humana radical que entre ambos motivos deja (porque se podría evitar) morir a 30.000 personas diarias.

Desde el ámbito social en general, y el educativo en específico, se tiene la firme convicción de que la educación es la estructura en la que se forman los futuros ciudadanos, y por ende, la que configurará los valores, competencias y capacidades que prevalecerán en la sociedad. Es aquí donde deberíamos pararnos y reflexionar sobre qué tipo de educación estamos proporcionando cuando la pobreza se extiende cada año más y más entre los pobladores de nuestro mundo. Seguimos confiando en la educación para el desarrollo de la humanidad, pero para ello es necesario emprender una actitud analítica de la situación, comprender los errores y trabajar para en la implantación de sistemas educativos que persigan el desarrollo humano de forma inexorable.

Consideramos que la educación actual se encuentra obsoleta al tratar el proceso educativo como si de una operación económica se tratase. Calculando costes y beneficios, buscando la eficiencia económica y olvidando que los “materiales” con los que trabajamos son personas, personas como seres históricos, únicos e irrepetibles. Por tanto, carece de sentido planificar el proceso educativo ignorando las características individuales y sociales del contexto educativo en el que se realiza el aprendizaje; es absurdo pretender homogeneizar los aprendizajes tras un material como el libro de texto que trata a todo el alumnado como si tuviesen los mismos ritmos y estilos de aprendizaje; y la lógica se sigue ausentando cuando en un mundo tan interrelacionado continuamos impartiendo materias atomizadas sin buscar las relaciones inherentes a otras materias. Esto es solo un grano de arena en la gran montaña de críticas multidireccionales que existen sobre la educación por parte de estudiantes, educadores y sociedad, que evidencia el descontento generalizado ante el actual estado de la educación.

Desde nuestro punto de vista la educación debe emprender un proceso de metamorfosis radical enfocado a establecer sistemas educativos donde los auténticos protagonistas sean los estudiantes y no los mercados; donde la finalidad de la educación sea el desarrollo humano global antes que el económico; donde se fomente la cooperación antes que la competición; donde los conocimientos sean complejos y multidisciplinares apartándose de la atomización impuesta hasta hoy día; donde la imposición sea sustituida por procesos de diálogo y alianzas que nos lleven a una cultura de Paz y No-Violencia ; en definitiva, donde la educación esté al servicio de la humanidad y su desarrollo para perseguir la erradicación de la miseria en nuestro mundo y que comience un nuevo periodo de esplendor humano donde la pobreza y la violencia sea observada como un hecho histórico pasado, y que nunca volverá.

Una metamorfosis radical entendida como un profundo cambio en la filosofía y epistemología educativa. Un cambio que sitúe a la educación a la vanguardia de la justicia social, que avance hacia una Cultura de Paz y No-Violencia y que persiga el desarrollo humano tanto a nivel nacional como internacional, ya que entendemos que las fronteras no deben ser muros para perseguir una evolución filantrópica que permita erradicar las condiciones de pobreza y terror que recaen sobre millones de personas. La humanidad la formamos entre todos y  debemos luchar contra los males que la acechan para que llegue el día en el que las guerras, el hambre y la pobreza sean estudiados como un hecho histórico pasado. Somos personas racionales, pero ¿es racional dejar morir a millones de personas por elementos tan básicos?

 

¹ El agua y el saneamiento en el Informe sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio 2012 

² El estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo 2012. FAO.

José María Barroso Tristán

Secretario de Alternativas Educativas

 

This article was published on January 30th: School Day of Non-violence and Peace in Global Education Magazine

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