ACNUR: La igualdad es un derecho, la aceptación una decisión

Diana Díaz Rodríguez, ACNUR Colombia, global education magazineDiana Díaz Rodríguez

Asistente Regional de Información Pública

ACNUR Colombia

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El 10 de diciembre de 1948 se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconociendo que todas las personas nacen libres y en condiciones de dignidad e igualdad de derechos. Sin embargo, 66 años después, actos de discriminación y violencia siguen provocando la persecución de niños, niñas, hombres y mujeres alrededor del mundo.

Dentro de la totalidad de la población, las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) y los defensores de sus derechos hacen parte de uno de los grupos más perseguidos. Una muestra de los niveles atroces de violencia social y política en su contra está relacionada con el hecho de que la orientación sexual e identidad de género de las personas LGBTI son ilegales en 76 países, siete de los cuales castigan las relaciones con personas del mismo sexo con la pena de muerte. Lo anterior, sumado a expresiones de violencia y discriminación permanente por parte de todos los sectores de la sociedad, incluso en países en donde no es penalizado, han obligado a miles personas a huir de sus lugares de origen en busca de protección. En situaciones de conflicto armado o extrema violencia los derechos de las personas LGBTI se ven amenazados con mayor vehemencia, generando la necesidad de buscar protección en el exterior o ser víctimas de desplazamientos forzados internos.

Ante las más recientes y preocupantes demostraciones de brutal violencia hacia personas de la comunidad LGBTI, ACNUR manifiesta que todas las personas sin excepción alguna deben ejercer sus derechos independientemente de su orientación sexual o identidad de género y saluda con gratitud las iniciativas y expresiones de solidaridad que al respecto han surgido.

Es importante insistir en que ser lesbiana, gay, bisexual, transgénero o intersexual no es una enfermedad. La violencia y la discriminación están basadas en la inequidad de género y esquemas de valores restrictivos contrarios a la libertad e integridad sexual, y al libre desarrollo de la personalidad. Ser LGBTI es ser una persona como cualquier otra que por cuenta de su orientación sexual o identidad de género se ve enfrentada a desafiar los modos convencionales de ver la vida en familia, la sexualidad y las relaciones de poder, es vivir de una manera que va en contra de creencias culturales que niegan el pluralismo y la diversidad. A pesar de los avances en la reivindicación de los derechos humanos, las personas LGBTI se ven obligados a vivir como ciudadanos de segunda categoría que no tienen acceso igualitario a sus derechos en una sociedad que les esconde, niega su existencia y les denigra.

ACNUR con base en la premisa que “los derechos LGBTI son derechos humanos” ha convocado a organizaciones de la sociedad civil, entidades estatales, agencias de Naciones Unidas y miembros de la comunidad LGBTI a unir esfuerzos en contra de la violencia y discriminación. El pasado 25 de noviembre durante los 16 días de activismo en contra de la violencia basada en género, ACNUR lanzó una campaña que busca el respeto de los derechos a la vida, a la integridad, a la libertad, a la libre expresión, a la igualdad, a acceder a un trabajo digno, y a acceder a procedimientos de protección y asilo sin temor a ser abusados, discriminados o violentados.

En el marco de dicha campaña ACNUR invita a todos los miembros de la sociedad a ponerle fin a la desigualdad, oponerse a los actos de violencia y a hacer frente junto a personas LGBTI, activistas y defensores para que los derechos puedan ejercerse condiciones de igualdad y dignidad.

Hechos históricos de rechazo hacia personas LGBTI en varios de sus entornos sociales más cercanos (familia, iglesia, escuelas, etc.) se han convertido en esquemas de violencia cultural que se han traducido en políticas públicas y leyes restrictivas, antidemocráticas y punitivas. A menudo los asesinatos, la violencia sexual, la represión y el aislamiento son cometidos en contra de personas LGBTI como castigo por ejercer sus derechos y resistirse a la discriminación. Estos actos de violencia que se traducen en detenciones arbitrarias, condenas injustificadas, tortura, secuestro y demás abusos son en efecto violaciones reiteradas a sus derechos, actos que deben tener fin sin cabida a más postergaciones.

Pese a las dificultades, varios países avanzan en el reconocimiento y respeto de los derechos de personas LGBTI; desde 1990 40 países han legalizado las relaciones entre personas del mismo sexo. Países como Sur África e India llevan una trayectoria luchando por descriminalizar las relaciones del mismo sexo y muchos otros han prohibido legalmente la discriminación hacia personas LGBTI. Acogiéndose al Derecho Internacional de Refugiados, la Corte Europea de Justicia (ECJ) ha ordenado recientemente que personas gay puedan solicitar refugio en la Unión Europea en caso de estar en riesgo en sus países de origen, reiterando el proceso al que cualquier ciudadano tiene derecho.

ACNUR define como refugiado a aquella persona que huye de su país de origen y cruza fronteras internacionales por un temor fundado de persecución por pertenecer a un grupo, raza, religión o partido político. Dado el contexto y las circunstancias en las que viven lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales, esa persona puede ser su vecino, su colega de trabajo, su amigo cercano, su hija, incluso usted, y en todos los casos dicha persona tiene derecho de acceder a un proceso adecuado de protección dentro o fuera de su país de origen.

En las Américas, ACNUR ha trabajado en colaboración con organizaciones, civiles y estatales, para garantizar la protección de todas las personas de interés y en promover la creación de un espacio de protección libre de discriminación y desigualdad. El gobierno de Brasil ha concedido asilo y ha aceptado los casos de reasentamiento de personas que huyeron de la persecución por motivos de su orientación sexual. En Venezuela, ACNUR ha trabajado con la Comisión Nacional encargada de elaborar los criterios y el procedimiento de tramitación de los casos LGBTI. México ha incluido como una quinta casual para el reconocimiento de la condición de refugiado la persecución por motivos de género. En Colombia ACNUR, a través del Sistema de Gestión de Datos sobre Violencia Basada en Genero (GBVIMS) que se ejecuta en coordinación con UNFPA, ha identificado graves casos de violencia sexual contra jóvenes y mujeres por su orientación sexual que han causado su desplazamiento forzado. Todos estos países se han sumado a la campaña lanzada por ACNUR con el fin de erradicar la violencia y la discriminación hacia personas LGBTI.

ACNUR agradece y fomenta que todos los países mantengan abiertas sus puertas y trabajen en aumentar la protección de aquellos que huyen a causa de la violencia por ser lesbianas, gays, bisexuales, transgénero o intersexuales, dentro y fuera de los países de origen, y se mantiene firme y comprometido en la lucha contra la discriminación, la intolerancia y la violencia basada en género.

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This article was published on 8th March: International Women´s Day, in Global Education Magazine.

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